Zapata y las grandes mentiras de la Revolución Mexicana
Editorial Grijalbo, 1985


“Zapata es el culpable de que el estado de Morelos esté volviendo a la edad de las cavernas.”
— General Pablo González, 1918

Los mitos, como las modas, siempre encuentran quien los revitalice: por interés personal, por desorientación o por la beatería cívica que ordena venerar la memoria de todo individuo clasificado como héroe nacional. Así, nunca falta quien repita las trilladas odas al pueblo que se rebeló en masa para romper las cadenas de la dictadura y presente al caudillo Emiliano Zapata como la encarnación de todo lo noble y lo grandioso que los historiadores a sueldo del gobierno atribuyen a la Revolución.

Este libro contradice la versión oficialista de la historia sin compartir en absoluto las ensoñaciones de los nostálgicos del porfirismo. Aquí la Revolución Mexicana aparece como un movimiento iniciado por unos cuantos idealistas empeñados en mejorar un sistema político que ya no funcionaba, y que al cabo fueron dominados por una masa inmensa de oportunistas y resentidos que acabarían imponiendo al proceso revolucionario sus peculiares característica. Zapata pierde su máscara de impoluto luchador social y es presentado como un hombre con rasgos tráficos, que anhelaba favorecer a los pobres para cimentar su cacicazgo rural, y que antes de morir renegó del famoso Plan de Ayala y se sumó a una conspiración financiada por las empresas petroleras que pretendían derrocar a Venustiano Carranza.